¿Buscar inspiración o empezar a crear?


 

Cuando es suficiente?

¿Cuándo y por cuánto tiempo, debe uno dedicarse a la búsqueda de inspiración para su trabajo creativo, en comparación a cuando se debe saber que ya has visto la inspiración suficiente para empezar a crear?

Al comparar al escritor que simplemente lee grandes historias varias veces, al escritor que escribe constantemente sin busca de inspiración, nos preguntamos: Quién escribiría un libro mejor? El artista que diligentemente estudia las obras maestras intemporales de su rubro, en comparación a un artista que no tiene entrenamiento formal y busca la sabiduría sin inspiración, sino simplemente pinta el día y la noche. ¿Quién es más susceptible a crear la siguiente obra de arte histórica?

Puedes gastar más de la mitad de su tiempo de trabajo en la búsqueda de inspiración y la búsqueda de opciones para lo que es lo que quieres crear, pero eso no le hará ningún bien si no encuentran el tiempo para realmente crear algo. Además, no se puede esperar a crear algo verdaderamente grande sin antes comprender las ideas de otros en el mismo reino de lo que es lo que estás creando.

Como creativo: tienes que ser capaz de pensar por tu cuenta para formular tus propias ideas. Pero la mejor manera de llegar a algo original es la combinación de inspiración. Es un hecho: todas las ideas son el resultado de la combinación de otras ideas, como es natural en el cerebro.

Así que, ¿cómo saber cuando la inspiración ya es suficiente?

Es muy fácil convencerse de que usted no tiene la inspiración suficiente, que necesita más. Esa es la flojera. Por otro lado, es tan fácil convencerte a ti mismo que no necesitas la inspiración, cuando realmente sí, con el fin de no crear cosas mediocres. Eso es egoísta.

Para saber cuándo debe dejar de buscar la inspiración y simplemente ir al trabajo requiere un esfuerzo. Hay que tener esto en cuenta para ser un creativo exitoso.

Van a haber días en los que vas a perder el tiempo buscando la inspiración, desplazándose sin cesar a través de blogs y navegando por los museos o escuchando conferencias y podcasts hasta altas horas de la noche. Eso está bien. También vas a experimentar momentos en los que te sumerges en un proyecto y te das cuenta de que no tienes absolutamente ninguna idea de lo que estás haciendo, que un poco de inspiración habría sido de ayuda. Eso está bien también. Ambas situaciones son la oportunidad perfecta para aprender lo que es la cantidad correcta de inspiración para uno.

La cantidad correcta de inspiración va a variar de persona a persona. Si estás empezando con la escritura, vas a necesitar un montón de tiempo para buscar la inspiración todos los días. Si eres un escritor profesional, por el contrario, es probable que no debes pasar una hora cada día a leer sobre la escritura. Eso no quiere decir que el experto escritor / artista / bailarina / músico / profesor / profesional no está en busca de inspiración, porque ya es un experto, sólo significa que está gastando más tiempo en la creación de la búsqueda de ideas.

La verdadera clave es darse cuenta de cuando estás engañándote a ti mismo en la creencia de que necesita la inspiración o no. Eso es algo que hay que perfeccionar con el tiempo. Afortunadamente, puedes comenzar hoy, en estos momentos. Al leer esto, pregúntate: “¿Estoy perdiendo el tiempo cuando debería estar creando en su lugar?”

Si en cualquier momento del día, la respuesta a esa pregunta es “sí” o “tal vez” a continuación, cierre el navegador, apaga el podcast o video, enciérrate en una habitación y ponte a trabajar.

{Tanner Christensen}

 

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Por qué la creatividad es más cuestión de práctica que de magia


Uno de los principales roles de los creativos es resolver los problemas que les plantean los clientes. Ya se trate de aumentar las ventas, de incrementar el tráfico o de un construir una comunidad en torno a la marca, los creativos deben estar preparados para proporcionar soluciones a los problemas de los clientes.

Y tales problemas son resueltos, en la mayor parte de las ocasiones, mediante la habilidad de los creativos para combinar las ideas de maneras nuevas y significativas. Al fin y al cabo, la creatividad es eso, la fusión insospechada de ideas.

La creatividad es alentada por nuestra imaginación. Desafortunadamente, cuando llegamos a la edad adulta, lo hacemos con la premisa de sofocar nuestra imaginación en beneficio de la razón.

Quizás por ello, los pocos que saben dar rienda suelta a su creatividad y su imaginación como si fueran niños son contemplados por los demás como“magos”.

¿La buena noticia? Que sólo se trata de un malentendido. Para dejar fluir la creatividad no hace falta ser un niño todo el tiempo. El niño que todos llevamos dentro está ahí y sólo necesitamos reaprender a jugar con él. A diferencia de lo que muchos piensan, la creatividad puede aprenderse. Y, por eso, cuanto más la practiquemos, mejor seremos en ella.

Los percibidos por los demás como “magos” no son en realidad magos. Son gente normal que se ha tomado su tiempo para aprender las reglas de la creatividad, explica Paul Williams en Design Taxi.

Sus “trucos” son simplemente una serie de pasos repetitivos que, después de mucha práctica frente al espejo, son capaces de generar ilusión en los demás.

La creatividad no es “magia”, es práctica que se puede poner en marcha mediante multitud de técnicas y ejercicios. En realidad, la creatividad no es un don, es un músculo que se puede y se debe ejercitar a diario.

Espontaneidad y libertad de ideas: las claves para dar un nuevo aire a su negocio


Las ideas son algo asombroso. Cuando tienes una no la quieres soltar, no hay sensación mejor que formar parte de una de ellas, y esa sensación de ser parte de algo más grande que tú mismo te hace sentir feliz y orgulloso.

Pero las ideas también son aquello que hace que las compañías crezcan, y lo mejor es que cualquiera que trabaje en la compañía puede participar en ellas. Al iniciar una pequeña empresa suele destacarse la importancia que tienen las ideas en los trabajos de cada uno de los miembros del equipo, pero a medida que pasa el tiempo, no está de más recordar la alegría y el orgullo que aportan estas nuevas ideas.

Y para recordárnoslo, Allison Arden, ha querido devolver a los lectores al sentimiento infantil que hemos tenido todos cuando pintábamos o hacíamos manualidades de pequeños, ideando todo tipo de cosas nuevas con nuestra imaginación. El resultado es “The Book of Doing: Everyday Activities to Unlock Your Creativity and Joy” (El libro de hacer: actividades diarias para desbloquear su creatividad y su felicidad).

Según Arden todos tenemos la capacidad de crear una idea y es con la ejecución de esas ideas “que llega el verdadero aprendizaje y el verdadero éxito. La oportunidad de inspirar e impulsar a la gente a desarrollar ideas, a veces haciéndoles mirar las cosas de una forma diferente”, explicó la autora en una entrevista con Ad Age. El objetivo es mirar las cosas ya familiares de una nueva forma y en una empresa, cuando un equipo se encuentra frente a un muro, la mejor forma de enfrentarse a él es juntando a todos y haciendo algo, lo que sea, pero de una nueva forma.

En uno de los casos personales que explica en el libro, Allison habla de una calabaza que cambió su vida. “Oí que podías enviar fruta si embalar a través del Servicio Postal de Estados Unidos. No pensé que fuera posible, pero parte de mi nuevo compromiso era intentar cosas nuevas. Me hablaron específicamente de las naranjas, pero pensé que si funcionaba debería funcionar para cualquier fruta, así que decidí intentarlo. Como ya era otoño en Nueva York me decanté por las calabazas”, explicó. Así, Arden escribió la dirección de su propia casa en una bonita y gorda calabaza, le pegó algunos sellos y escribió un mensaje de Halloween. Al día siguiente llegó a su casa: “¡Estaba encantada! Y alucinada. Así que empecé a enviar montones de calabazas por correo”.

Para Allison, “The Book of Doing” fue una forma de desbloquear el sentimiento de “espontaneidad y libertad” que todos tenemos de niños, pero más allá también ha afectado a su vida laboral de forma positiva. En su trabajo, cambió la forma en que se empaquetan los productos, prueban conceptos nuevas y participan con su comunidad de forma que nunca antes habrían imaginado.

¿Por qué le deberían comprar? 4 estrategias básicas


Cómo aumentar las ventas

En una empresa, es fundamental decidir en qué va a basar su oferta, su propuesta de valor. Esta decisión marcará todas las decisiones futuras: inversiones, nuevos productos, marketing, distribución y ventas…

La pregunta que hay que responder es muy simple: ¿cómo vamos a conseguir que los clientes nos compren?, ¿qué les vamos a ofrecer para que nos compren a nosotros en lugar de a un competidor, o simplemente no compren?

Hay 4 estrategias básicas.

1 Porque somos los más baratos

Evidentemente, el precio es un factor fundamental, y tiene una influencia directa sobre las ventas. Reducir el precio es una manera muy fácil de aumentar las ventas.

Pero tiene un gran inconveniente: cualquiera puede bajar el precio, y siempre hay alguien dispuesto a bajar 2 céntimos más. Si hay dos empresas que quieren ser las más baratas, automáticamente entran en una guerra de precios, que las puede hundir a ellas, y (si son lo bastante grandes) a todo el sector.

En la práctica, la estrategia de ser el más barato requiere disponer de una ventaja importante y estable en el tiempo, una ventaja que permita ofrecer precios más bajos que el resto del sector sin necesidad de reducir el margen. Esa ventaja puede venir de la tecnología, del volumen de ventas, de un marketing muy eficaz… Esto es un modelo de negocio “low cost”.

Querer conseguirlo sólo a base de reducir el margen, es un suicidio.

2 Porque sólo lo tenemos nosotros

Tener algo de valor que no tenga nadie más, ésta es la ventaja definitiva. Una tecnología nueva, una exclusiva de distribución, un avance significativo, una gran reputación…

Además, debería ser una ventaja que se pueda mantener en el tiempo, que no se pueda copiar. O debemos ser capaces de generar estas ventajas de manera sistemática, siempre tener algo nuevo (y bueno).

Esta es la mejor ventaja: permite cobrar más, y hace que las ventas sean menos sensibles a la competencia. Pero también es la más difícil.

3 Porque somos los mejores

Si no somos los más baratos ni tenemos nada único, sólo nos queda hacer lo mismo que los demás, pero mejor. Si hacemos un mejor marketing, atendemos mejor al cliente, le damos más información, el producto es mejor, lo entregamos más rápido, damos el mejor servicio post-venta, nos preocupamos de las necesidades del cliente… Si conseguimos todo esto, venderemos más y mejor.

En todo negocio, hay una infinidad de puntos que se pueden mejorar. El objetivo debe ser tener unnivel de calidad aceptable en todos los puntos de contacto con el cliente, y encontrar maneras de ser mejores (o excelentes) en varios puntos clave. Cuantos más, mejor.

Aquí entrarían estrategias como tener la mejor imagen (p.e. muchas marcas de moda), programas de fidelización (líneas aéreas), planes de comunicación (redes sociales)…

4 Por casualidad

Si no somos los más baratos, ni los mejores, ni tenemos nada único… ¿por qué nos va a comprar alguien?

  • Porque no ha encontrado a nadie más
  • Porque no ha sabido valorar las ofertas que ha recibido
  • Porque le hemos vendido la moto

En resumen, porque el cliente no ha sabido comprar mejor. ¿Seguro que quiere seguir esta estrategia?

Conclusión

Si no tiene claro cuál debe ser su estrategia, o necesita desarrollar el modelo de negocio, un plan de marketing, o promocionar su negocio, podemos ayudarle. En Think peru sabemos cómo definir, crear y desarrollar negocios, y corregir y mejorar negocios que ya existen.