Packaging, una de las mas bellas expresiones del diseño grafico.


No sé si a Ustedes les pase lo mismo cuando van al súper, pero no deja de sorprender la infinidad de productos que podemos encontrar en los anaqueles, pero es la variedad y belleza del diseño de sus empaques lo que hace que nos detengamos a explorar, analizar y disfrutar de los empaques que tratan de vendernos  los productos que contienen, aun y cuando a veces estos productos no estén en nuestra canasta básica ( no me digan que no se les antoja la comida para perros y gatos) o en ocasiones ni siquiera sepamos de que producto se trata pero su empaque hace que deseemos comprarlo. Sin duda es en el packaging donde el diseño grafico tiene una de sus más bellas expresiones, si no lo creen enseguida una muestra:

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¿Como cobrar el diseño grafico?


Mucho se ha escrito sobre lo que cuesta el diseño grafico, o como debe cobrarse un trabajo de diseño. Pero con cada generación que se incorpora a la industria del diseño, el tema se vuelve recurrente y es motivo de consultas en foros, blogs y comunidades de diseño. La respuesta más aceptada es que un proyecto de diseño se debe cotizar por horas invertidas en su desarrollo, sin embargo en nuestro país y en general en América Latina, nuestra cultura es muy especial y muchas veces este concepto de cobrar por horas no es muy bien aceptado o de plano existen clientes que no aceptan este tipo de tratos comerciales.


El blog Duopixel, publica un artículo donde da respuesta a esta y otras interrogantes sobre cómo debe cobrarse un trabajo de diseño y cuanto debe cobrar un diseñador grafico por su trabajo. Copiamos el artículo para Ustedes:


El hecho de que trabajes desde México no es trivial. La escala de precios (y calidad) varía en órdenes de magnitud inimaginables en el mundo desarrollado. Una comida corrida (“menú” para los españoles, y dejaos de reír) puede ir desde $30 pesos hasta quizás $1500 por una comida bistró superfresa.


Habrá clientes que te digan “¡pero equis persona me lo cotizó en una décima parte de tu precio!”. No vale la pena tratar con ellos, ven el producto de diseño como un commodity, un producto cuya calidad es básicamente irrelevante. Si me encuentro una bolsa de sal que vale 10 pesos y otro que vale 100 pesos, evidentemente iré por el de 10. Puede que la calidad sea menor, pero no tanto para justificar un cambio drástico de precio.


Adicionalmente, México está cimentado en una cultura del regateo, aún cuando a tu cliente le parece barato el precio puede intentar sacarte una cotización más económica.


La mejor manera de cobrar el diseño es por hora, no por proyecto

Cuando comencé a diseñar y leía que la gente cobraba por hora se me hacía estúpido, le diré a mi cliente que sabré cuánto cobrarle cuando haya terminado. Yo era el estúpido en realidad. Lo que se hace es una estimación de horas que vas a tardar haciendo el proyecto.


¿Pero no es lo mismo que cobrar por proyecto? Un rotundo sí. La diferencia es que si un cliente intenta regatear—ya sea porque quiere ver hasta cuanto puedes bajar, o porque verdaderamente su presupuesto no alcanza—puedes recortar features para reducir el número de horas que te lleva hacerlo. Un proyecto es más como un monolito, es todo o es nada. Si le haces un descuento estás devaluando tu trabajo.


Adicionalmente, si te pide cosas que no estaban dentro de la cotización original es fácil cotizárselas: “me tardaré 8 horas más con lo que me estás pidiendo, por lo que te tendría que cobrar X pesos más”.


Además de tus conocimientos, tienes que cobrar tu equipo y espacio de trabajo

Un error común que he visto en los freelancers que hacen el salto desde un trabajo asalariado es simplemente cobrar un poco más de lo que estaban ganando antes. Esto es un error grave, pues tienes una computadora, software, conexión a internet, café, papel, impresora, llamada por celular y demás gastos que parece que no cuestan, porque de todas formas los tenías antes. Todos estos gastos se van acumulando y al final representan una parte sustanciosa de tu salario.

Aunque uses tu mesa del comedor para trabajar también la deberás de cobrar.


A clientes grandes hay que cotizar más horas

Hay muchos diseñadores que aplican la de según el sapo es la pedrada y si llega digamos Coca Cola a pedir una ilustración se volverían locos cobrando, porque para ellos es dinero para chicles. Yo no estoy de acuerdo con este razonamiento, pero tratar con clientes grandes sí involucra más trabajo porque:


Vas a tardar más tiempo intentando hacer trabajo de calidad

Vas a tratar con más gente que tiene interés en el proyecto, y tendrás que administrar su retroalimentación

El impacto de lo que hagas será mucho mayor a lo que estás acostumbrado, si cometes un error en la publicidad en la Gaceta de la Universidad Pancho Villa será mucho menor a si lo haces en New York Times.


¿Entonces cuánto debo de cobrar por hora?

Yo esperaría que un diseñador mexicano recién egresado me cobrara entre $100 y $150 MXN por hora en proyectos pequeños, alguien sénior quizás tres veces más. Cuando contratas a alguien una cantidad de horas definidas por mes este precio se reduce sustancialmente, porque es un ingreso seguro.


Pero a final de cuentas lo que puedes cobrar se reduce a dos cosas: el mercado y el valor sobre inversión de tu trabajo. Si hay muchas personas dispuestas a hacer lo mismo que tú, con la misma calidad y con menor salario, entonces estás cobrando demasiado. Y si alguien te pide hacer el sitio web del equipo de futbol del pueblo, quizás se ría de tu cotización, porque simplemente no tiene manera de justificar el gasto. En cambio, si has demostrado un éxito rotundo con clientes anteriormente, puedes darte el lujo de cobrar más porque estás casi-garantizando que obtendrá beneficios substanciosos sobre tu trabajo.


Artículo original: Duopixel

Como diseñador ¿Deja que sus clientes elijan un logotipo equivocado?


No importa a que campo pertenezcamos, nuestra queja más común es: “Mis clientes son realmente difíciles de complacer.” Y si, el diseñador grafico es uno de los tiene que lidiar con los clientes más complicados, y en el campo del diseño de logotipos tener la habilidad de convencer a los clientes realmente es una bendición invaluable.

A pesar de que el trabajo del diseñador es proporcionar un abanico de opciones y alternativas a sus clientes (para eso les pagan) en muchas ocasiones el sentimiento es que estas sugestiones no son valoradas. Al final del día y después de un sinfín de cambios por parte del cliente, el diseñador termina haciendo un logotipo que no es de su total agrado. El diseñador tiene los conocimientos para saber que logotipo puede ser efectivo, pero algunos cliente son realmente tercos en sus decisiones. ¿Es razonable sacrificar las habilidades creativas y el instinto por seguir las estrictas instrucciones del cliente, aun sabiendo que estas darán como resultado un diseño desastroso? Esto nos deja con una gran interrogante.

1. ¿Asesinan sus clientes sus habilidades creativas?
El diseño grafico es un campo donde los clientes son muy influenciados por personas cercanas a ellos y muchas veces la aprobación final de los diseños está sujeta a la consulta con amigos y familiares. No es ninguna sorpresa cuando un cliente dice: “mi esposa quiere un fondo azul.” Se piden cambios de acuerdo a las recomendaciones de personas que podrían haber observado el logotipo por primera vez en su vida. Hay muchas instrucciones más que hay que seguir involuntariamente:

“Podría agregar una manchas de colores para hacer mi logotipo divertido”
“Mis amigos piensan que el texto debería ser rojo, grueso y subrayado”
“Me está cobrando muy caro, mi vecino me dijo que el consiguió su logotipo por solo $ 1500 .00.

2. ¿La frustración lo hace que salga su lado malo?
Todo diseñador grafico cree en el término “El cliente siempre tiene la razón.” Sin embargo, en ocasiones un cliente complicado puede ser algo frustrante y dejarlo sin muchas opciones. En estos casos su lado “malo” puede salir a flote y hacerlo seguir todas las instrucciones que su cliente le diga, sin importar que tan mal resulte eso. Para evitar hacer trabajo de más y discusiones con el cliente, muchos diseñadores terminan un logotipo de forma inapropiada, con evidentes fallas y defectos.

3. ¿Cómo conciliar?
Son pocas las posibilidades de satisfacer a un cliente completamente, siempre ven algo que puedan mejorar. En su mayoría los clientes no tienen idea que los cambios que proponen muchas veces harán que su diseño de logotipo sea poco atractivo. En tales circunstancias, se tienen dos opciones: Hacer los cambios tranquilamente y de acuerdo a los deseos del cliente (sin advertirle) o tratar de explicarle los errores (y preparase para otra serie de rediseños).

Artículo tomado y traducido de su original publicado en: Graphic Design Blog